domingo, 18 de mayo de 2014

Sólo son dos días

Prométeme que no te romperás. Que no te vas a esfumar entre diez mil suspiros que finalmente resulten estúpidos. Que querrás volver a aquel sitio. Que nos verán las tres damas de piedra, riendo frente a ellas, y envidiarán el color de nuestras mejillas. Prométeme que no harás en vano, que no pronunciarás palabra que no quieras dejar salir de tu boca, que me dejarás alguna que otra vez más allí, subiendo y mirándome, y riendo y mirándote, y entonces me alejaré para volver a volver.
Quiero saber que mi tiempo no ha sido derrochado, que nuestro tiempo récord en un abrazo siempre será más del estipulado. Que sin necesidad de más por el momento, sabremos disfrutar de este descubrimiento, y dos besos en mi mejilla y otros dos en la tuya bastarán para saciar el hambre, y no habrá necesidad de acuerdos para saber que no olvidaremos. Prométeme que esto es lo que quieres. Lentamente, te entrelazaste a mis extremidades, y tú viste y yo vi todo lo que el viento trajo en un momento.
Ya está dicho, amigo mío. El viento lo silbó.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Semilla en la tierra

Cada cual en su destino va llenando de soles sus venas.
Pero no me pidas tanto, corazón, que tengo poco aire en el pulmón. Lo único que tengo es un castillo en el cielo. Y si llegase la guadaña a mi rincón, enjuágame la frente en tu sudor y dale un beso a todos si me muero. Si la vida viviese por compasión, puedes estar seguro de que nada tendrá que ver con la muerte. Pero cuando llegue ese instante, déjame verte, pues no hay mayor libertad que tenerte enfrente; no hay mayor placer que morir en tu risa; no hay mejor condena que la crucifixión en tu pelo. Y te lo pido, tornando miserable, sin importarme, sin saber lo que sé o lo que escribo, pero, a duras penas, aquí estoy, y aquí te pido. Con las manos vacías, con la boca muerta, la voz rota, los ojos ardiendo, los oídos aturdidos, la garganta abierta en dos, el pecho contraído, los pies sordos, el cabello empapado. Con demasiadas cosas que no son nada. Con demasiadas cosas que no me hacen a mí, no me definen, ni me construyen. Me mutilan, endeudan y ahogan. Con todo esto de sobra, te lo pido, y te lo digo: me faltas.
Por eso, soy semilla en la tierra contra la última frontera.
Y por eso, tú.
Y después, yo.
Y jamás, nosotros.




domingo, 11 de mayo de 2014

Outlet for the soul

Her words whistles white light winding around my head down into somewhere within where I find my silence. Someplace else entirely and eternally where echoes imagined were memories more fresh the the breath I am stealing each second.
She stares not at me but through me. How has she found this heaven I've hidden from the world for so long? There is something of her in me. A voice. A moment. A rhythm I've felt since my heart first produced the beat I've moved to since my face first met light.
Wherever we go, I know, the she will always be with me. She has always been with me.
I am not afraid to be alone.
(D. Moss)

sábado, 10 de mayo de 2014

Dragonfly's lionheart

Te miré a los ojos y aquello no parecía un par de ojos. Dos libélulas partieron de ellos y volvieron hasta mis ojos con una historia que contar. Miré entonces a mis manos, y mis manos estaban sucias, y entre ellas estaban las tuyas. Tus huesos se encontraban allí con los míos, resonaban y era divertido. Chocaban y me estremecías casi sin querer. Se me iban los dedos y los ojos, dejé de ver la suciedad en mis manos y preferí buscar a las libélulas que aún revoloteaban nerviosas. Las agujas del reloj comenzaron sin pensar una carrera de relevo. El tiempo huía como si temiera ser descubierto. Corría con pánico, y entonces un parón. Descansaba cuando me asomaba a tu mar. Dejaba de respirar cada vez que esto ocurría. Era un trance raro y adictivo. Y cuando dejaba de mirar en tu mar, el tiempo volvía a huir como un loco; como yo de tu mar.
No lo voy a negar. No lo puedo negar. No negaré que hoy te temo. Hoy debo huir. Hoy disfrazaré el corazón de león con la sonrisa de una hiena.
Mis manos ya están sucias y llevo en mis ojos tus libélulas azules.



jueves, 10 de abril de 2014

Delantera mítica

Más de un año y un café después, puedo dejarlo marchar. Más de un año y un café después, se confirma. Fuimos una delantera mítica y, por suerte, él tenía razón:
"Si no perdemos la fe, cuando miremos atrás veremos que, aunque fue una medicina horrible, el paciente la necesitaba".




lunes, 7 de abril de 2014

Papel secante

(Como te atrevas a decir que estás de mono, te machaco).

Está subiendo y cada vez quieres más. Se apodera de tus sentidos en un tiempo récord. Te recorre de una punta a otra. Aspiras fuerte, dejas caer la cabeza, te saluda el cielo. Y ahí está, en tus pupilas. Y aquí llega con total certeza. Te sacude aunque seas de piedra. Te atraviesa y dejas de pensar por qué estás ahí. Notas la fuerza, como un huracán, y te bebes hasta la luna. Y es que a estas alturas poco importa ser poeta o ser basura.
La marea ya ha subido, el sol se ha derramado, ha hecho cenizas a las estrellas que caen de tus manos. Cosía tu cabello a lo más alto de las montañas y desde allí resurgía a golpes, desde allí te hizo amiga de la muerte, y desde allí escupió tu insípida sonrisa bocabajo. Reservaste para entonces tu derecho para reírte de Dios, un patético sin-cara que desquicia el tiempo de un maldito mundo entero solo por tener más vidas que un gato. Y casi lo alcanzas, casi-gato, casi-Dios. Resucitas al tercer día...en un manicomio.






martes, 1 de abril de 2014

Enferma

Enferma, sé que voy a dejarme caer. Sé que subiré de nuevo, y que de nuevo miraré hacia abajo desde lo más alto. No sabré después adónde mirar, y siempre seguirá pareciendo que no me ves. Y sin embargo, yo seguiré viéndote dormir, y caerá sobre mí todo el peso necesario, y hasta que mis huesos no se quiebren, jamás podré dejar de hacerlo. Hasta que no vea a alguien que ya no reconozco, no podré dejar de pensarte. Hasta que no me pudra, me parta en dos y se abra mi pecho, no podré quitarte los ojos de encima. Hasta que el tiempo no se canse, no podré borrarte, pero tampoco encontrarte. Como un espantapájaros, permanecerás anclado en mitad de mi cabeza, ahuyentando cada mínima posibilidad para extenderme un poco más alto, más libre. Mis dedos se van disolviendo y desaparecen, y le siguen mis manos, muñecas, brazos...
Extraño a un desconocido que nunca llega. Extraño a una sombra que no conozco. A un fantasma que no existe. A una creencia, una hipótesis, un sueño, un deseo. Extraño esquinas que construyo en mi cabeza. Recovecos oscuros y arrugas en mis sábanas. Extraño dar los buenos días, las buenas tardes, las buenas noches. Extraño las noches reversibles. Extraño al tiempo que se ha ido y al que no llega aún. Extraño poder recordar cómo era reír hasta no poder más, reír hasta doler.
Es extraño sentirse así y no sentirse fuera de lugar...