Puedes gritar. Puedes correr. Maldecir. Llorar. Cerrar los ojos. Puedes pedir ayuda. Puedes pensar que no es real. Pensar que esas cosas no existen. Pensar que son imaginaciones.
Pero no vas a escapar a ellos.
Clavarán sus miradas en ti desde rincones donde no puedas verlos, tan sólo sentirlos. Sabrás que están ahí, esperando ansiosos a que caigas. Dormirán contigo y se introducirán en tus sueños. No se van a alejar, porque siempre han estado cerca.
Tienen forma de mar azul aquí dentro. Tienen forma de tornados de edificios destrozados y ruidos. Tienen forma de arena blanca. Tienen formas extrañas. Hablan y no dicen nada. Transmiten miedo e inseguridad. Trastocan la aparentemente "firme y definida" realidad que sostenía en mi cabeza.
Rompen. No me ayudan. Me ponen nerviosa. Me hacen actuar de manera irracional. No me siento yo cuando los noto aquí. Y ahora los noto aquí. Me miran y me rompen. Escribo mientras pienso que me da miedo alzar la mirada.
Existe, aquí y ahora.
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